jueves, 25 de febrero de 2016



El ser humano, es la única especia que posee la capacidad cognitiva y emocional de determinar sus acciones, de definir y calcular el posible nivel de conveniencia o perjuicio que estas acciones traerán para sí mismo o para los demás. Todos los días, a todo nos enfrentamos a situaciones en las cuales debemos decidir cómo proceder, definir que está bien o está mal muchas de las maneras en que se obra están determinadas por lineamientos establecidos por la sociedad en que vivimos, el contexto espacio-temporal influyen de manera directa en nuestra toma de decisiones, por ejemplo en la cultura musulmana, decapitar a una persona como castigo es completamente admitido, hasta justificado por quienes componen dicho grupo social; por el contrario, en la sociedad occidental, guillotinar a una persona, sin importar la razón, legal o ilegal, es un acto reprochable, condenado por la mayoría de las personas que han vivido toda su vida bajo las costumbres y normas de este lado del mundo.

Pero no es bueno aseverar que las personas solo actúan bajo las tradiciones o normas morales en las que han sido formadas, como anteriormente se mencionó, el ser humano posee capacidades cognitivas y emocionales para determinar sus acciones, de reflexionar si está obrando bien o mal, de forma justa o injusta; como seres razonables y haciendo uso de nuestras plenas capacidades, podemos ser autónomos en la toma de decisiones, determinar libremente cómo proceder ante ciertas situaciones de manera independiente y hacernos responsables de nuestros actos, sin la necesidad de la injerencia de terceros, solo nos debemos dejar guiar por nuestra razón, conciencia y capacidad de sentir compasión por los demás y las cosas que nos rodean, ya que no solo debemos procurar el bien al ser humano, sino preocuparnos por los animales, por el medio ambiente y otros factores que nos rodean.

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