El
ser humano, es la única especia que posee la capacidad cognitiva y emocional de
determinar sus acciones, de definir y calcular el posible nivel de conveniencia
o perjuicio que estas acciones traerán para sí mismo o para los demás. Todos
los días, a todo nos enfrentamos a situaciones en las cuales debemos decidir
cómo proceder, definir que está bien o está mal muchas de las maneras en que se
obra están determinadas por lineamientos establecidos por la sociedad en que
vivimos, el contexto espacio-temporal influyen de manera directa en nuestra
toma de decisiones, por ejemplo en la cultura musulmana, decapitar a una
persona como castigo es completamente admitido, hasta justificado por quienes componen
dicho grupo social; por el contrario, en la sociedad occidental, guillotinar a
una persona, sin importar la razón, legal o ilegal, es un acto reprochable,
condenado por la mayoría de las personas que han vivido toda su vida bajo las
costumbres y normas de este lado del mundo.
Pero
no es bueno aseverar que las personas solo actúan bajo las tradiciones o normas
morales en las que han sido formadas, como anteriormente se mencionó, el ser
humano posee capacidades cognitivas y emocionales para determinar sus acciones,
de reflexionar si está obrando bien o mal, de forma justa o injusta; como seres
razonables y haciendo uso de nuestras plenas capacidades, podemos ser autónomos
en la toma de decisiones, determinar libremente cómo proceder ante ciertas
situaciones de manera independiente y hacernos responsables de nuestros actos,
sin la necesidad de la injerencia de terceros, solo nos debemos dejar guiar por
nuestra razón, conciencia y capacidad de sentir compasión por los demás y las
cosas que nos rodean, ya que no solo debemos procurar el bien al ser humano,
sino preocuparnos por los animales, por el medio ambiente y otros factores que
nos rodean.
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